Project Casey Jones en las Merindades (I): El desarrollo urbano

     Se conoce como Project Casey Jones a los vuelos fotográficos realizados por Europa Occidental, durante 1945-46, con el fin de disponer posteriormente de una cartografía precisa y actualizada. Este proyecto, durante algún tiempo alto secreto militar, estuvo liderado por el United States Strategic Air Forces in Europe (USSTAFE), Intelligence Section of the European Teather of Operations (ETO), el Army Corps of Engineers  y la Royal Air Force (RAF).
     Surgió el proyecto ante la indisposición por parte de los Ejércitos Aliados, durante la II Guerra Mundial, de los mapas precisos para desembarcos y posteriores avances. Evidencia puesta de manifiesto en los distintos desembarcos que hicieron las tropas aliadas en las costas de Normandía. Para algunas zonas aeroportuarias se realizó otro proyecto complementario, con escala más precisa, denominado Casey Jones Little.
         Es fácil entender que el proyecto no tuvo contestación alguna en los Estados Aliados durante la contienda, o Estados del Eje Berlín-Roma perdedores de la misma. España, Portugal y costas del Norte de África fueron consideradas piezas fundamentales por su valor geoestratégico, y por lo tanto, incluidos en el proyecto con permiso o sin el.
     En España, estos vuelos fotogramétricos fueron realizados por aviones made in USA desde febrero de 1945 hasta octubre de 1946, con el objetivo de desarrollar posteriormente una cartografía escala 1:25.000. Según los expertos estos vuelos se iniciaron sin permiso. Tras tras algunas tensiones con el Régimen, pues fue imposible pasasen desapercibidos, fueron autorizados, bajo la condición de facilitar un copia al Ejército Español.
     Si alguien desea consultar datos técnicos sobre cámaras, películas, datos de vuelos, etc. le recomiendo la revista Mapping, volumen 22, mayo-junio de 2013. Respecto al estado actual de esta cartografía, que podemos denominar histórica, pues es la primera que existe completa de España y hecha mediante fotografía, la encontrará digitalizada en la Fototeca del Centro Nacional de Información Geográfica y su nombre responde a la denominación de Americano Serie A.
      Siguiendo a los estudiosos, estas fotografías fueron realizadas en las Merindades entorno a los meses de Julio-Agosto de 1946. El año me lo creo, los meses lo afirmo personalmente al comprobar la existencia de alguna parva en el Campo de la Fería de Medina de Pomar, que por aquellos años era utilizado como eras para trillar durante el verano.
       Las utilidades de estas fotografías y cartografía, que ha cumplido 70 años, son muy diversas. Con tiempo y paciencia podemos observar la evolución urbana, vías de comunicaciones, cambios en el ecosistema (principalmente masas arbóreas), zonas devastadas, inundadas, etc., Posteriormente podemos compararlas con otras fotografías y cartografías, como el Americano de la Serie B (1956-57), Interministerial (1973-86) o los excelentes trabajos actuales, caso del SIGPAC.
     Presentados los recursos a utilizar, entraré a comentar el desarrollo urbano de dos poblaciones de las Merindades. No comentaré nada de otras, sin duda no menos importantes, por no disponer de datos respecto al desarrollo urbano de las mismas.
[Advierto la lector de estas páginas, que las hago en calidad de simple aficionado. No soy experto en urbanismo ni sociología. Es posible que en el futuro este modesto trabajo de pie a que un profesional realice un trabajo exhaustivo, lo cual agradeceremos]

Medina de Pomar

Medina de Pomar, verano 1946

     En 1946 la ciudad de Medina de Pomar era un calco de la villa existente casi 100 años antes, como podemos observar en el plano que realizó Francisco Coello en 1868. Mantenía su conjunto intramuros, más los conventos de Santa Clara y San Francisco. También sabemos de la existencia ancestral del barrio de San Miguel por el lado este, junto al río Trueba. A mi entender, la ejecución de la carretera Colindres-Briviesca hizo que se instalasen algunos negocios en Somovilla y salida hacia Trespaderne, con el fin de para prestar servicios a quienes realizaban este tránsito. Es lógico que precisasen hostelería, atención al ganado de tiro y las carretas, etc. Siguiendo el desarrollo de la automoción en el siglo XX, que potencio el transporte, se instalaron nuevos negocios en las carreteras que conducen a Villarcayo y sobre todo en la citada. Tal es el caso de los desaparecidos Hotel Bilbao, Hotel Madruga, Hotel Martínez y Hotel El Puente. La venta que fue El Olvido, no desapareció, sino pasó a más grande y mejor en los años 60, que aún perdura. La mejora en las vías de comunicación y los vehículos con tracción mecánica, han posibilitado que muchas paradas sean más por ocio y descanso que por necesidad. 

Medina de Pomar en 1868 (plano de Francisco Coello)
     Otras aportaciones de los tiempos modernos a la Medina extramuros fueron la plaza de toros al oeste, al norte el Cine Avenida y al sur el Hospital-Asilo.
     Intramuros es más difícil de observar. Sabemos que a final del siglo XIX se edificó la nueva Casa Consistorial, la anterior, junto con la cárcel, se encontraba en los actuales soportales bajo la calle Santa Cruz. En el primer cuarto del siglo XX se construyó el depósitos de agua. También sabemos que unos años mas tarde se construyeron las escuelas públicas en la calle Martínez Pacheco y frente a estas un cuartel de la Guardia Civil, en sustitución del que hubo al final de la calle Mayor. En el Corral también tuvo que haber alguna variación, pues según el plano de Francisco Coello existió un hospital. Otra variación conocida fue la quema del oratorio de San Felipe de Neri, imposible de apreciar.

      Veamos la siguiente fotografía aérea del denominado Vuelo Americano serie B.
Medina de Pomar (1956-57)
     En la fotografía de 1956-57 el cambio más importante que observamos consiste en que se está urbanizando el denominado campo de San Andrés. El inicio de esta urbanización viene de la mano de las administraciones públicas. A la derecha de esta campa, según miramos al norte, el INP, actual Seguridad Social, construyó su agencia y el ambulatorio Padre Navares. A la izquierda de la campa está el nuevo cuartel de la Guardia Civil que sustituyó al de la calle Martínez Pacheco. A la sombra de estas instituciones se construyeron algunas casas o chalets, Doy fe de que unos pocos años más tarde, hacia 1962 la urbanización de San Andrés estaba completa. En la salida hacia Villarcayo, acera derecha, se observa algún otro edificio nuevo.
     Observamos también la construcción de una casa sobre una estupenda finca junto al Campo de la Feria y varias, tipo chalets, en la salida hacia Trespaderne, pasado El Olvido viejo.
     Salvo unas pocas excepciones de pequeñas casas o chalets, me atrevo a decir que la iniciativa constructora vino de fuera. Diferencio la casa como utilidad agro-ganadera de chalet, exclusivamente residencial.
     Durante más de 20 años no encontramos fotos aéreas de Medina. Sabemos que durante la década de los 60 se construyeron bastantes chalets individuales en distintas áreas, me atrevo a decir que diseminados; La Revilla y ambos lados de la salida hacia Bilbao preferentemente. También en esta década se inicia la construcción de los primeros bloques de apartamentos, tal es el caso de la urbanización de Campo de la Feria, el cauce del molinar y el convento de San Francisco. Como obra de iniciativa pública se construyen los chalets para los trabajadores de Obras Públicas en la salida de Bilbao.
     La gran expansión de Medina vendrá en la década de los 70. En la foto que se acompaña podemos comprobar como se encuentra a finales de los 70. La ciudad ha pasado de un conjunto compacto a una forma diseminada.
Medina de Pomar 1979-80
     Al noroeste se han urbanizado los terrenos junto al Puente que da acceso a Villanueva la Lastra, salvando el río Nela. Un poco mas al norte se ha realizado la urbanización denominada Medinabella I y a su derecha Medinabella I, 2ª Fase. Al norte, salida hacia Bilbao, se está construyendo Medinabella II. Descendiendo hacia Somavilla comprobamos que se ha urbanizado buena parte de ambos lados de la avenida de Bilbao. También han urbanizado El Olvido y la subida hacia Rosales. En la zona sureste, junto al río Trueba, están finalizando la urbanización Nucleonor para los trabajadores de la Central Nuclear de Santa María de Garoña. Por el sur sigue avanzando la urbanización de La Revilla y salida hacia Bisjueces.
     Más próximo al núcleo primitivo se ha urbanizado gran parte del Campo de la Feria, incluida la desafortunada ubicación de los silos para cereales. Junto a Somovilla ha finalizado la urbanización denominada Hamesa. También se ha urbanizado una buena parte de la salida hacía Trespaderne, denominada en aquellos años General Franco.
     En la Medina intramuros han construido el edificio de la Caja del Círculo en Somavilla, otros dos frente a la iglesia de San Pedro y junto a Las Cercas un bloque debajo de la plaza  y otro llegando a la plazuela del Rosario. La obra de mayor envergadura, recién iniciada en la foto, fue la urbanización de la huerta del convento de San Pedro, que cambiará la fisionomía de Somovilla.
     En el aspecto social puedo afirmar que casi la totalidad de los chalets fueron para veraneo. No alcanzarían la veintena los habitados por moradores empadronados en Medina. El caso de los apartamentos es distinto. Algunos apartamentos alejados del centro de la ciudad los habitaron residentes en el pueblo, pero fueron los menos. En cuanto a los apartamentos más céntricos, la proporción veraneantes/residentes fue más pareja. Muchos habitantes de Medina abandonaron sus casas antiguas para ir a vivir a las nuevas. Se estaba iniciando el proceso de desaparición de los labradores y ganaderos en la ciudad, a la vez que un abandono de las casas del recinto intramuros. También recordamos que en esta década de los 70 algunos labradores de las pedanías próximas vieron a vivir a Medina.
     Otro aspecto muy importante para entender el desarrollo y crecimiento urbano, fue que el final de esta década coincidió con la denominada "crisis del petroleo". La política monetaria del Estado para intentar hacerla frente conllevó varias devaluaciones de la peseta, 1977-78-80, que generaron una economía compleja. En aquellos años era imposible presupuestar una obra y acabarla con el precio fijado. aunque durase muy poco. Algún año el convenio de la construcción de la provincia de Burgos se llegó a revisar dos veces. Algo similar ocurrió con los materiales de construcción. A una demanda de viviendas baja por la crisis, se sumaron unos tipos de interés altos fruto de la inflación y una crisis del sector de construcción. Todo junto supuso que en Medina y la comarca acabaron con suspensiones de pagos y quiebras muchos promotores y contratistas. Sirva como ejemplo: si un promotor vendió un piso en obra, sin derecho a revisión de precio, a los dos o tres años que lo entregó perdió dinero.
     Si durante  la década de los 60 y 70 el crecimiento urbano había sido bastante constante, a partir de este momento empezó a hacer dientes de sierra. La economía española, aunque a mucha distancia de los estados de Europa Occidental, fue creciendo durante dos décadas y empezaba a aproximarse a estos. Este último hecho se tradujo en que nuestra economía respondió a las alzas y crisis del resto de países de nuestro entorno europeo.
Medina de Pomar, 2014
     A mediados de los 80 la economía española se fue reactivando. Surgió una gran urbanización en Miñón. Los antiguos campos de lúpulo fueron parcelados, aunque por su magnitud tardaron varias décadas en ser construidos y aún no ha finalizado. Más al sur, próximo a la salida hacia Villacaryo se prolongó la urbanización del Puente de Villanueva hacia la Granja de San Pedro. Por el sur, continuó urbanizándose La Revilla, en especial la finca conocida como de la Propasi y también se ejecutaron diversos chales en Santa Clara y carretera de Incinillas. Las salidas hacía Bilbao y Trespaderne, con múltiples solares sin edificar, continuaron urbanizándose. La migración de vecinos de las pedanías y ayuntamientos próximos se hizo notar, sumándose al veraneo.

     En el gráfico que se acompaña, se muestra la evolución del PIB en España, pudiendo observarse claramente las crisis y períodos de auge.
      La siguiente crisis tuvo lugar al inicio de la década de los 90, empezando a resurgir la construcción pasada la mitad. En un período de unos 12 años Medina de Pomar adquiere su fisionomía actual. Surge una urbanización nueva en El Vado. Se urbanizan y construyen los solares que quedaban vacíos en las carreteras, correspondientes a los 4 puntos cardinales, incluido el polígono industrial al norte. Intramuros se derriban algunas casas para construcciones nuevas, quedando otras abandonadas.
     La vida de la ciudad, que en la primera fotografía se encontraba prácticamente intramuros, se ha desplazado hacía las tres salidas principales, oeste, norte y este.


Villarcayo

     El desarrollo urbano de Villarcayo ha sido siempre parejo al de Medina, incluso con explicaciones similares.
     En 1946, Villarcayo aparentaba ser un cruce de carreteras, con algunas casas propias de un pueblo de labradores. La villa se extendía principalmente desde la plaza, donde estaba ubicado el comercio, hacía el norte por la calle de su patrón San Roque.
Villarcayo, verano de 1946

     La fotografía está tomada durante las fiestas. La presencia de una plaza de toros en el espacio que hoy ocupan las escuelas, así lo acredita.
Vilarcayo, 1956-57
     En la foto siguiente, correspondiente al Vuelo Americano de la serie B, apreciamos que al igual que en Medina durante estos años, la iniciativa urbanística fue de las Administraciones. En la calle Sigifredo Albajara (paralela a la salida hacia Bilbao) los sindicatos construyeron dos bloques de apartamentos. En las calles Madrid y Rodríguez de Valcárcel construyeron una pocas casas, en calidad de VPO. Como dato curioso, al igual que otras de Medina hechas durante los mismos años, el exterior de estas casas o chalets fue de piedra caliza de las canteras próximas. En la salida hacía Medina se aprecian cuatro chalets que aún perduran. Próximos a Horna, se hicieron algunos pabellones y casas.
Villarcayo, 1980
     En 1980 está construida gran parte de las fincas ubicadas en la salida hacia Burgos y las que se encuentra limitadas por esta última salida y la de Cigüenza. En la salida hacia Bilbao se ha construido la residencia de la Caja de Ahorros Vizcaina y al otro lado de la carretera se ha urbanizado con chalets. Más próximo al centro se construyó el silo para cereales y varios bloques prolongando Sigifredo Albajara. En la salida hacia Cigüenza se han construido bloques de apartamentos, y llegando a este pueblo, por aquellos años correspondiente al Ayuntamiento de la Merindad de Castilla la Vieja, surgió la urbanización de veraneo Villahermosa. Al final de la calle Carihuela han urbanizado varias fincas, en donde conviven villarcayeses, veraneantes y personal de las pedanías que se ha reubicado en la villa.
     En lo que respecta a la villa vieja, derribaron la iglesia para construir en el mismo solar una nueva. En la esquina de la plaza, que queda frente a la iglesia, derribaron un caserón centenario para construir una torre de apartamentos. También en las calles San Roque y Carihuela tiraron algunas casas para hacer edificios nuevos de apartamentos.
Villarcayo, 2014
     En la foto correspondiente a 2014, apreciamos como se han desarrollado dos urbanizaciones de chalets individuales y adosados. Una al oeste, junto a ambos lados de la carretera  Villarcayo-Ciguenzase. La otra otra al suroeste: Se ha continuado urbanizando la salida hacia Medina, pero sin llegar a saturarse. La vida de la villa se desarrolla en el eje Burgos-Bilbao. Fuera de la foto se ha desarrollado un gran polígono industrial que llega casi hasta Villalaín.

Giustizia e Libertà

     Giustizia e Libertá (Justicia y Libertad, en castellano), fue un movimiento político y social italiano formado contra la Dictadura Fascista que gobernó Italia (1922-1945). Fundado en París en 1929, estuvo integrado por personas de distintas ideologías políticas, mayoritariamente de izquierdas; gran parte de ellas exiliadas ante las persecuciones de que fueron objeto por los secuaces de Benito Mussolini. En su ideario la creación de una República Italiana, democrática y libre, mediante un procedimiento revolucionario. Su medio de expresión el periódico, editado en París, bajo el mismo nombre.
     Posteriormente, algunos de sus integrantes formaron un Batallón de voluntarios que participó en la Guerra Civil Española (1936-39), con dicho nombre, que fue componente de las Brigadas Internacionales. Inmersa Italia en la II Guerra Mundial y creado un movimiento interno de resistencia contra el régimen, dentro del movimiento partisano surgió una brigada denominada Gustizia e Libertà.
     Ha sido esta frase la elegida como título de la novela que cuenta la biografía histórica de Amilcare Batini, anarquista de La Spezia, que vivió en Medina de Pomar durante 13 años.
     El libro ya se encuentra en las librerías de Las Merindades, o se puede conseguir en la pagina web http://www.librucos.com/

     El Doctor en Historia y escritor,  Jesús Gutiérrez Flores, escribe en el Prólogo de la novela:

 "El autor, José Luis García (Chelu), nos sorprende una vez más con este relato tan curioso como interesante, con la historia que acompaña al anarquista italiano Batini, que huye de la Italia fascista, y, tras un largo periplo de persecución, pasa por Bélgica, Holanda y Bilbao, recalando en 1935  -en los años finales de la Segunda República y contra todo pronóstico- en la localidad burgalesa de Medina de Pomar.
El libro, además de novelar la vida del protagonista, recorre la microhistoria de Medina de Pomar y la Historia con mayúsculas de los convulsos años treinta, con la aparición de los fascismos y de los totalitarismos. También de la guerra civil española, con su derroche de sangre y de sufrimiento, del aplastamiento de la ilusión abierta por la proclamación de la Segunda República y abortada por la sublevación militar del 18 de julio. Reclama la esencia humana de la libertad y la justicia que da título a su libro en italiano, Giustizia e Libertà, y las da voz con su personaje y sus inquietudes y su lucha contra las desigualdades y la opresión. En el camino perdió a los interlocutores más eminentes de Medina, miembros concienciados del retraso histórico de España, pertenecientes a la pequeña y mediana burguesía, que apostaron por la República y que fueron fusilados, paseados o encarcelados, y sus bienes incautados. En el lugar de la palabra se impuso el silencio, la denuncia y la desconfianza, y Amilcare se sumió en la desesperanza. En definitiva, el escritor nos transmite formas didácticas de contar la Historia a través de la microhistoria de un anarquista que se refugió en Medina, con una reflexión profunda sobre el advenimiento del fascismo, el papel de las ideologías como nuevas religiones, las guerras provocadas que perdemos todos, el azar del destino o la tragedia de los pueblos sometidos por los totalitarismos. Como el mismo Chelu nos dice:
«Las personas no elegimos dónde ni cuándo nacer. Nos traen al mundo en un punto del espacio y del tiempo, y allí nos toca vivir y morir. Los lugares donde vivió el señor Batini no fueron fruto de decisiones libres, sino de unas circunstancias políticas en las que intervino el Duce.»"





Oskorri: Agur, berrogei urte geroago

     Tal vez a la mayoría de lectores de este blog les resulten chocantes el título del presente texto y la fotografía que lo acompaña. Para otros, los menos, seguro que encuentran explicación con sólo buscar un rato en su memoria.

     No recuerdo el día exacto del inicio de los hechos que relataré, pero lo ubico entre los últimos días de octubre o primeros de noviembre de 1975. Aquel año yo estudiaba en Burgos. Una tarde mi compañero de habitación Pedro Villamarín (q.e.d.) me dijo que había un concierto de un grupo vasco en el salón de actos, que aún conservaban los jesuitas en el edificio del antiguo colegio, situado en la calle de la Merced.
     Recuerdos de una tarde fría en un día gris, con el cielo plomizo, de esas que hacen bueno el dicho de las dos estaciones de Burgos, aunque por aquellos años Burgos quedó grabado en mi memoria como ciudad de plomo y sotana. Cuando acudimos allí eran las siete y había anochecido. Las personas que fuimos a la actuación, entonces no se decía concierto, éramos todas jóvenes (casi seguro también acudió Iñaki, el de Caleruega, y algunas chicas). Las entradas tenían un módico precio de 25 pesetas (15 cts de € actuales). En la puerta Rodrigo vendía Mundo Obrero. Tiempos convulsos pidiendo un cambio, contra la intolerancia, contra el enquistamiento en el "muera la inteligencia" que gritó un día Millán Astrain.
    Nos sentamos en una de las primeras filas del salón. Mientras yo intentaba recordar el nombre de Oskorri, mi compañero hacía referencia a uno de los miembros explicándome que era de Eibar, como él.
     Nada más salir al escenario Natxo de Felipe pidió disculpas y explicó que el concierto se realizaría en precario en cuanto a la cantidad de músicos. La muerte de un familiar de un componente del grupo restaba un efectivo y un accidente de tráfico algún otro. Resultado: tocarían tres componentes, uno de ellos con la pierna escayolada.
     No habían empezado su actuación cuando un padre jesuita subió al escenario con cara de preocupación:
“Han llamado del Gobierno Civil, avisando que afuera, en la acera,  están los miembros de la policía nacional (conocidos en aquellos años como grises). Avisa el comisario: que si se produce algún altercado del orden o gritos subversivos entrarán a desalojarnos”.
Por si alguien no lo entiende, desalojarnos era sólo un eufemismo de sacarnos a hostias.
     No le tembló la voz a Natxo, pese a los percances y la incertidumbre, y fue cantando durante una hora los versos de Gabriel Aresti.
     El concierto acabó bien y salimos sin incidentes
     Algunos días más tarde mi compañero me despertó a las cinco de la mañana. Todo el mundo esperaba el final inevitable:
“Solo ponen música clásica en las radios, pero no dicen nada. Vamos a la estación del FFCC, allí aparecerá el primer periódico”.
Tal como sospechábamos el general había “entregado la cuchara” según unos o le habían “dado la blanca” según otros. Se dedicaría a partir de entonces a marcar el paso que le fijase dios, el diablo o vaya usted a saber quién. En todo caso quedaba a partir de aquel día licenciado de presidir desfiles, aburrir con sus discursos y firmar sentencias  de muerte. 
     Dicen que la vida es un cajón de sorpresas. Veinticinco años después yo me encontraba viviendo en Donostia, acudiendo todos los días al euskaltegi, con más voluntad y dedicación que  valía y acierto. En algún momento pensé lo que hubiesen dado los policías por saber lo que cantaba Oskorri:
Aita semeak tabernan daude
Ama-alaba jokoa
...
(El padre y el hijo están en la taberna y las mujeres a trabajar, ¡machistas! exclamaba la profesora de euskera muy feminista ella. Lo siento, pero yo hasta entonces no me había dado cuenta de esa faceta de la canción)
Eta lapurrek ohostu dute
Guk gendukana etxean
...
(Alguien robaba la identidad de un pueblo, sin que hiciesen algo en contra sus ciudadanos)
     Han pasado berrogei urte (cuarenta años) no sólo para Oskorri, sino para todos. En agosto me enteré del concierto de despedida en Donostia. Lástima que se agotaron las entradas del Victoria Eugénia en minutos y no pude acudir a decir agur el día 25 de Octubre.
     Este hecho, como pasa con otros similares, supone despedir también a una parte de nuestra vida, porque sin darnos cuenta Oskorri fue uno de los grupos con los que hicimos amigos, compartimos momentos, crecimos o nos enamoramos. Creo que algo de esto le ocurre a mi amiga Trini de Vitoria, quien recordaba, en facebook un día de estos, que ella estuvo en algún concierto similar con su novio Antón (q.p.d.) por aquellos años, un poco antes de antes de ayer: berrogei urte, gutxi gora bera.

     Esta vez seguro que dieron el concierto en libertad, sin grises en la acera junto a la puerta, sin coacciones ni amenazas.

P.D.

Dicen que la vida es un pañuelo lleno de mocos. Seguro que este filosofo tiene razón como el anterior. Me viene a la cabeza que grises sigue habiendo, como los chavales que le llamaron fascista a Felipe González hace unos días en la Universidad de Alicante. Se pude discrepar de las ideas y posiciones de éste señor; él mismo lo defendió en su día. ¿Pero llamarle fascista?, ¿sabrán algo de fascistas realmente estos tipos grises? Puede que necesiten traductor.

Medinilla

Miguel Ángel Vivanco, artista burgalés afincado en Edimburgo, me trajo el año pasado por estas fechas un libro. Lo leí antes del verano, pero por tener que dedicarme a otros quehaceres, no pude poner en este blog una reseña al mismo, asunto que pienso merece la pena.
Julián Zugazagoitia, nació en Bilbao en 1899, fue un digno socialista de los pies a la cabeza, en los tiempos que el PSOE no disponía de casta de vividores, sino casta de luchadores proscritos, de perseguidos y de asesinados. Así acabó en 1940, después de uno de los juicios vergonzosos que hizo el franquismo, finalizada la guerra incivil, para demostrar que la venganza es un plato que se sirve frío. Detenido en su exilio de París por la Gestapo, fue enviado a España junto a otros más y condenado a muerte por delito de rebelión. -Yo, inocente hasta la médula, siempre pensé que los rebelados fueron los otros, lo que se alzaron contra el orden constitucional vigente-.
Pero no es mi interés hacer publicidad a favor de partido alguno, los bancos ya les financian suficientemente sus campañas.
Éste hombre, aparte de político socialista, fue periodista y escritor. Quiero recordar en este blog a una de sus obras y a uno de sus protagonistas, a la novela “El Asalto” y a “Medinilla, uno de los personajes que en ella cohabitan.
"El asalto" describe con precisión el sistema de semi-esclavitud en que vivieron los mineros de Somorrostro y colindantes, durante los últimos años del siglo XIX y primeros del siglo XX. Gentes ignorantes e inocentes, venidos de toda España, con cuyo sudor y sangre se levantó la próspera Vizcaya, que ahora llaman Bizkaia. –Hay gente que no recuerda el pasado y confunde quienes fueron los oprimidos y quienes las clases dominantes, auténticos dueños y opresores-. Durante varios capítulos, éste gran escritor irá contando cómo un puñado de valientes consiguieron concienciar a  los obreros de la necesidad de realizar una lucha solidaria contra el injusto sistema en el que día a día consumían una vida más propia de animales que de personas. Pero no les contaré la novela, les recomiendo que la lean, que fue para lo que la escribió su autor.
[Vicente Blasco Ibáñez, otro escritor preocupado por la temática social, también hizo referencia a las condiciones inhumanas de trabajo en estas minas a principios del siglo XX, en la novela El Intruso]
Desde un punto de vista literario, la novela en su momento fue considerada innovadora por los críticos al mezclar personajes reales con imaginarios. Su lenguaje es claro y los mensajes que deja sustanciosos, para quien quiera asimilarlos.
En cuanto a Medinilla, si alguien pensó que era un gentilicio despectivo de Medina se equivoca. Medinilla fue el gentilicio que Julián Zugazagoitia puso a un hombre grande. En su presentación cuenta sobre él:
Bautista llegó a hacer mucha amistad con un minero burgalés, Saturnino Gómez, a quien llamaban Medinilla, por ser de Medina de Pomar. Medinilla hablaba mal de su pueblo, y aseguraba que allí era todo de los curas, hasta las torres. Tenía la manía de los curas. Su exclamación favorita era ésta:
-          Abajo el clero, aunque sea castrense.
Se decía que este odio a los curas le venía de haber sido un cura quien, con engaños y malas artes, se quedara con una finca que pertenecía a sus padres Desde entonces hizo promesa de no pisar una iglesia, y cumplía su palabra con todo rigor.
Medinilla es un tipo que tiene la cabeza suficiente para darse cuenta del engaño en que el sistema les sume. Prefiere ir a la cárcel y aprender a leer que quedar hundido en el pozo de la miseria material y espiritual al que los patronos les someten. Es un medinés inteligente y valeroso, que fue consciente de la necesidad de salir todos juntos del pozo en que estaban sumidos. Un minero más entre los otros con la fuerza y el empuje suficientes para constituirse en líder involuntariamente. Un hombre honrado consigo y con los demás.

Ángel García-Sanz Marcotegui publicó en el Príncipe de Viana (edición 2013) un artículo titulado “La historia real del padre Ayestarán, el personaje novelesco central de El asalto de Julián Zugazagoita”. En el mismo acredita que tanto el religioso como otros personajes de la novela existieron en la realidad, aunque esta fuese modificada, dando como probable la existencia de Saturnino Gómez “Medinilla”. Desconozco si el personaje respondió a una personal real o simplemente se trato de un personaje de debía asemejarse a un estereotipo de luchador obrero. Yo me inclino a pensar que sí existió, aunque sólo sea porque en todo caso hacen falta muchos “Medinillas” en Medina y en el mundo entero.

El Conde Ciano en las Merindades

     Constan en los libros de historia contemporánea, que al finalizar la contienda civil, en abril de 1939, las relaciones internacionales que mantuvo el Gobierno del General Franco con los estados europeos eran muy distantes y frias. Eso, cuando no fue España un estado marginado, aislado u olvidado directamente por algunos gobiernos de nuestro entorno próximo. En este contexto político internacional, el Gobierno intensificó las relaciones diplomáticas con los aliados de su causa durante la Guerra Civil. Tal vez por la admiración que sentían hacia los fascistas italianos algunos colaboradores de Franco,  o puede que por sintonía y afinidad entre pueblos latinos, fue Italia con quien más se estrecharon los lazos. Las relaciones con Alemania fueron más difíciles. Con Portugal siempre fueron buenas, pero apenas disponía de peso en la balanza europea.
    En el mes de Julio de 1939, el Conde Galeano Ciano, yerno del Duce Mussolini y a la sazón Ministro de Asuntos Exteriores de Italia, vino en visita diplomática a España. En el panorama internacional Benito Mussolini y su Gobierno[1] gozaban de prestigio y esto suponía una propaganda a favor de la Dictadura del General Franco.
     De su paso por España corrieron ríos de tinta. El seguimiento a un acto de estas características era obligado, con detalle de los plomizos discursos de cada día. Por otro lado, fue la noticia que rompió la monotonía de una prensa domesticada y aburrida, mayoritariamente oficial[2].
  Me consta, por haber oído a quienes vivieron el acontecimiento en primera persona, el glamour que tuvieron los actos de San Sebastián y otros lugares.
Foto: Pascual Marin. Kutxa fototeka
     -¡Qué guapo estaba el Conde Ciano!, todo de blanco-Impecable, escoltado por la Guardia Mora de Franco, con pinta de señorito, mostraba un  look entre diplomático y militar, entre galán de película y un tipo duro forjado en las cloacas del belicismo fascista.
     El Conde Ciano llegó a Barcelona, por mar, el 10 de julio. Tras visitar Tarragona, el día 12 partió en un avión Saboya italiano al aeropuerto de Vitoria, trasladándose posteriormente a San Sebastián en coche. El jueves 13 de Julio por la mañana el crucero Almirante Cervera le llevó a Santander. Una vez allí realizó en coche su visita a Las Merindades parando en diversos pueblos de la montaña cántabra. Por la tarde regreso en el mismo medio a San Sebastián donde se encontró con Franco. A día siguiente visitó la exposición de armas de guerra realizada en el Kursaal donostiarra y acudió a una corrida de toros en la plaza del Txofre.  En avión se desplazó a Madrid, desde allí visito Toledo y al cardenal Goma, regresando de nuevo a Madrid para despedirse.
   Los periódicos “independientes”  ABC y La Vanguardia hicieron un seguimiento casi a diario, ilustrado con múltiples fotografías,  de todos los desplazamientos y visitas.
    Para el seguimiento de esta noticia, he tomado La Vanguardia del día 14 de Julio de 1939, pg. 4. Dada la extensión que tiene, en un intento por resumir, iniciaré el viaje en coche que partió de Santander hacia el interior.

     “El conde Ciano salió luego al paseo de Pereda y allí tomó el coche en compañía del ministro de la Gobernación, señor Serrano Súñer, con el gobernador, marqués de la Eliceda, y con el alcalde, sin que cesaran ni un momento las ensordecedoras aclamaciones, que se repitieron en el mismo tono entusiasta hasta que, por los Cuatro Caminos, seguido por una caravana de más de cien coches, salió el conde Ciano en dirección al puerto del Escudo, donde se había de celebrar la solemne ceremonia de descubrir e] monumento erigido en memoria de los legionarios caídos en aquel lugar.
Todo el trayecto que había de recorrer el conde Ciano hasta el puerto del Escudo, estaba materialmente cubierto de público, pues de todos los pueblos habían acudido los vecinos para rendir homenaje al representante de la nación amiga.
En los pueblos de Alceda y Ontaneda se habían levantado artísticos arcos y el pueblo en masa saludó a su paso el conde Ciano.
Al llegar la comitiva al pueblo de Entrambasaguas el conde Ciano se apeó del automóvil, visitando el pequeño cementerio del pueblo, donde reposan algunos de los voluntarios italianos que cayeron en la campaña de liberación de Santander, y cuyas tumbas aparecían engalanadas con banderas italianas y españolas y estaban materialmente cubiertas de flores. El conde Ciano pronunció las siguientes palabras: «Voluntarios itaia.nos caídos en España:»; a lo que todos los asistentes contestaron: «¡Presentes!».
Seguidamente emprendió la comitiva la subida al Puerto del Escudo, en el cual visitaron, en primer lugar, e1 cementerio en el que reposan diez oficiales italianos, y donde se repitió la misma ceremonia que en Entrambasaguas.
     Sin duda alguna, el periodista confundió el pueblo de Entrambasaguas, próximo a Solares por la CA-652 con Entrambasmestas al pie de la N-623 (Santander-Burgos) por donde transcurrió este viaje. El relato del mismoe viaje que publico el  ABC no contiene este error.

Foto: Archivio Provinciale di Bolzano
Foto: Archivio Provinciale di Bolzano
Paso por Ontaneda y Alceda.

Foto: Archivio Provinciale di Bolzano
Foto: Archivio Provinciale di Bolzano
      En las fotografías pueden verse el cementerio de Entrambasmestas, a la izquierda, y cementerio italiano, situado enfrente del anterior.
     Continúo con La Vanguardia:

En el Alto del Escudo
A las once menos cinco minutos de la mañana llegó la comitiva al pie del monumento elevado en el Puerto del Escudo. Allí esperaban el general Gámbara y otros oficiales italianos. El monumento, que ha sido erigido por artistas italianos, representa una pirámide blanca con escalones, que, asimismo, representan las cotas del Puerto del Escudo. Al pie del monumento aguardaban al conde Ciano, además de las autoridades locales, unas bellísimas señoritas ataviadas con trajes típicos montañeses. El capellán italiano, Bazianini, explicaba al conde Ciano y a su séquito las particularidades de este sobrio monumento a los caídos de Italia por la defensa de España. S. E. el ministro de Relaciones exteriores de Italia se interesaba vivamente por todos los pormenores y circunstancias de este monumento, en el que reposarán los restos de todos los voluntarios legionarios italianos que hoy se hallan enterrados en diferentes cementerios de la Montaña, y que será inaugurado el día 28 de agosto, aniversario de la liberación de Santander.

     De las tres líneas defensivas planteadas por el General republicano Mariano Gamir Ulibarri para la defensa de Cantabria, la que menos resistencia opuso fue la segunda ubicada a la altura del Escudo. Según los corresponsales de guerra italianos, durante la mañana del 16 de Agosto comprobaron que el Ejército Republicano, tras los duros ataques realizados la víspera por la aviación, carros de combate e infantería, la habían abandonado replegándose a la tercera línea. Tal vez fue este hecho lo que le llevó a Indro Montanelli a afirmar que la batalla "había sido un paseo".
      La guerra tiene siempre su épica, el honor y la gloria de los caídos en combate son parte de la mercadotecnia para venderla. En el caso presente, el paso del Escudo quedó como emblema de la Batalla de Santander, pero en realidad la línea anterior y posterior fueron más duras de asaltar.
     Relata el historiador Dimas Vaquero, que fue el teniente de ingenieros licenciado Attilio Radic, excombatiente camisa negra en España, quien realizó la primera propuesta de homenaje a los caídos en esta batalla, proyecto incluido. Posteriormente el centurión capellán Bergamini fue el director de los trabajo en la primavera de 1939. Desconozco quien costeó la obra, pero sí que el diseño y dirección corrió a cargo de los italianos. Los trabajadores fueron contratados en Reinosa, Soncillo, Torrelavega y Pedrosa. En vísperas de la visita del Conde Ciano, el 4 de Julio, el general Gambara visitó la obra, el 8 el maggiore Scaglia. El maggiore Scaglia junto el capellán Bergamini pasaron el día 12 por Corconte para preparar la visita de Ciano.
     De nuevo el reportero tuvo un error, el capellán no se apellidaba Bazianini, sino Bergamini.
   Quien estas líneas escribe recuerda haber estado en el Cementerio de los Italianos en 1963, cuando aún venían italianos a honrar la memoria del padre, del tío o del abuelo muerto en a la Guerra di Spagna.
     Por desgracia El Escudo también tiene otra leyenda negra para los italianos. Al cementerio de los italianos vinieron durante décadas familiares de los allí enterrados a rendirles tributo. Excursiones a título individual en coches o colectivas en autobuses organizadas por familiares o la asociación de excombatientes. En mayo de 1971 un autobús, en el que viajaban excombatientes y familiares, desde El Escudo hacia Santander se precipitó a la altura de la Puente Zorrilla cayendo por un desnivel de unos 20 metros. El balance fue de 11 muertos y 23 heridos. El Escudo se cobró su último tributo de sangre italiana. Algún excombatiente que salió ileso de la contienda en 1937, no lo hizo de aquel autobús en 1971.

         
     Complementa la noticia, la visita que seguidamente hizo a Corconte. Para no inducir a error, aclararé que el cementerio citado no tiene nada que ver con el del pueblo Corconte (Cantabria), sino se refiere a un cementerio, hoy día inexistente, situado enfrente del Balneario de Corconte (Burgos), al otro lado de la carretera.
    
En Corconte
Santander, 13. — Desde el Alto del Escudo el conde Ciano prosiguió su viaje por la carretera de Reinosa. En el límite de la carretera de Santander y Burgos esperaba al ilustre visitante el gobernador civil de Burgos, acompañado del jefe de la Guardia civil y el secretario de Orden público, los cuales se incorporaron a la comitiva que siguió hacia Corconte.
Frente al balneario se hallaban formadas doscientas camisas negras, de ambos sexos, pertenecientes a los fascios de Vigo, Bilbao, San Sebastián y Santander. En Corconte esperaban al conde Ciano el alcalde, el presidente de- la Diputación, el jefe provincial de Falange Tradicionalista y de las J.O.N-S., las autoridades locales y de la comarca, los niños de las escuelas, las organizaciones del Movimiento, así como numerosas personas, tanto de Corconte como de las poblaciones cercanas. Allí también se había estacionado un numeroso público portador de banderas ocupando carros engalanados con textos en homenaje a. Franco y al «Ducé». Una calurosa salva de aplausos acogió la presencia del conde Ciano que hizo su entrada en la población a la una y cuarto. El gentío prorrumpió en vítores a España y a Italia, y a sus Caudillos, mientras las bandas de música interpretaban los himnos italiano y español.
Con las autoridades, y seguido de las personalidades de su séquito, el conde Ciano se trasladó directamente al sencillo cementerio situado frente a la explanada, que se hallaba adornado con banderas Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N-S. una Comisión de legionarios, de Palencia, todos con banderas y banda de música. A los acordes del «Giovinezza», las ilustres personalidades penetraron en el cementerio, donde se hallan sepultados varios caídos italianos. El conde Ciano depositó una monumental corona de flores y lo mismo hicieron el ministro de Defensa Nacional, que se había incorporado a la comitiva, General Davila; el general jefe de la sexta región militar, señor López Pinto, representación del Ayuntamiento de Burgos, presidente de la Diputación de Burgos y jefe provincial de la misma ciudad.
Se interpretó el himno nacional italiano, y a continuación el capellán de la C. T. V. entonó un responso, que todas las personalidades concurrentes escucharon arrodilladas.
Tras de esta sencilla y emocionante ceremonia el conde Ciano hizo la evocación de los caídos, que fue contestada con el «¡Presente!» de ritual.
Al salir del cementerio el conde Ciano fue objeto de nuevas manifestaciones de simpatía y afecto, a las que correspondió brazo en alto. A continuación revistó a las fuerzas que le habían rendido honores y que desfilaron ante las autoridades.

Foto: Archivio Provinciale di Bolzano
     El último acto que tuvo esta visita, exigió desplazarse a los páramos del Alfoz de Bricia. Fue la inauguración del monumento a la Columna Sagardía. Este monumento sabemos que se hizo a instancias del general Sagardía, quien le acompañó al Conde Ciano durante todo el día. Como en las visitas anteriores la presencia del general Dávila fue constante, también la sombra negra de algún cura, que no puedo precisar si durante todo el día fue el mismo.

Ante el monumento a los defensores
 de Cilleruelo de Bricia
Santander, 13. — Seguidamente el conde Ciano y sus acompañantes se dirigieron al lugar donde se ha de levantar el monumento a los heroicos defensores de Burgos, en Cilleruelo de Bricia, y que dentro de poco se inaugurará solemnemente.
En dicho lugar, donde se registraron fuertes combates, siempre victoriosos para nuestras armas, el fascio de Santander había depositado grandes coronas de flores, rindieron honores a la llegada de los ministros italiano y español fuerzas de la Laureada  quinta bandera de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N-S., de Burgos, pertenecientes a la 68 división, que manda el general Sagardía, y cuyos muertos están enterrados en el lugar del monumento. Allí, el P. Ormaechea, capellán do las fuerzas que defendieron dicho sector durante el duro asedio de los rojos, rezó un responso. El conde Ciano y los ministros depositaron coronas de laurel y ramos de flores, asi como el general López Pinto, la Diputación, el. Ayuntamiento y jefatura de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N-S., de Burgos.


     El cronista se equivoca de nuevo. El monumento estaba casi finalizado, incluso afirmo que estaba tal como está hoy en día, sólo faltaba, y sigue faltando, terminar la cabeza del ave que representa.

     En el Instituto Luce existen varios documentales acerca del viaje del Conde Ciano a España. En el documental B1550 Spagna. Santander, pueden apreciarse:
-        El embarque en San Sebastián acompañado de un general que parece Sagardía.
-   La visita al cementerio de Entrambasmestas acompañado del general Fidel Dávila, quien aparecerá en el resto de los actos.
-      La vista al osario del Escudo acompañado del general italiano Gambara, por aquellos años agregado militar de la Embajada Italiana, anteriormente comandante jefe del CTV.
-        El Balneario de Corconte y cementerio que existió enfrente.
-   Por último el homenaje a los caídos, junto al general Fidel Dávila, realizado en el monumento existente en los páramos de Bricia.

Si al lector le ha interesado esta información, puede encontrarla ampliada, sistematizada y ordenada en el libro "La participación italiana en el Frente Norte (La Batalla de Santander)". Los pedidos se pueden hacer a:
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[1] Recordaré al respecto reconocimientos expresos realizados por Chanberlain  y Franklin D. Roosevelt.
[2] Aún no se había creado la Prensa del Movimiento (1940), pero gran parte de los periódicos estaban controlados por Falange Española Tradicionalista y de las JONS.

El legado de Guglielmo Sandri en las Merindades

     Guglielmo Sandri fue un teniente italiano que prestó sus servicios en el II Regimiento de Infantería de la División Littorio, una de las tres que conformaron el C.T.V. durante la Batalla de Santander en la Guerra Civil de España (1936-39).
     C.T.V. son las siglas del Corpo Truppe Volontarie, ejército de tierra enviado por Benito Mussolini en apoyo de los militares sublevados el 18 de Julio de 1936. Constituyó lo que en términos militares se denomina un Cuerpo de Ejército. Estuvo dotado de todos los servicios precisos. Contó con su propia intendencia, ingenieros, comunicaciones, sanidad e incluso dispusieron de curas que prestaron los servicios religiosos. A su paso por las Merindades estuvo integrado por tres divisiones:
Hospital en el Palacio de Alvarado (El Ribero de Montija)
- Fiamme Nere que se ubicó principalmente en las Merindades de Valdeporres y Sotoscueva.
- XXIII de Marzo situada entre Cubillos del Rojo, por aquel tiempo Cubillos de las JONS, y Soncillo.
- Littorio que en los primeros meses permaneció en el Valle de Losa y Junta de Traslaloma, para colocarse a principios del verano de 1937 en la zona de Medina de Pomar y Villarcayo.
     Se estima que participaron en la batalla, por consiguiente pasaron por Las Merindades, unos 35.000 militares italianos.

Fiat-Ansaldo descediendo hacia Incinillas por BU-V-5601
     La División Littorio estuvo formada al completo por militares profesionales de Regio Esercito reclutados voluntariamente en Littoria, ciudad fundada por Benito Mussolini en 1932, llamada con este nombre en honor del fascio Littorio. En 1946 derrotado el fascismo en Italia la rebautizaron como Latina.                                         Fue la única de las cuatro divisiones del C.T.V.  totalmente motorizada. Disponía de unos tanques ligeros denominados Fiat-Ansaldo.                           Permaneció en España desde Febrero de 1937 hasta Mayo de 1939. Durante todo este período permaneció el mismo general al frente: Annibale Bergonzolli, también conocido por el apodo de "Barba Eléctrica". El lema de la división fue: Credere, Obbedire, Combattere.

     El legado fotográfico que dejó Guglielmo Sandri sobre su permanencia en España consta de algo más de 4.000 fotografías. Su propietario actual es el Archivo Provincial de Bolzano. El autor fotografió todo lo que
Medina de Pomar
estuvo al alcance de su cámara durante los 27 meses que estuvo en España. En negro sobre blanco quedaron reflejadas todas las ciudades y pueblos por los que pasó, los paisajes, sus gentes y modos de vida.
     Sandri desembarcó en Cádiz, estuvo en Guadalajara, Valladolid, Las Merindades, Cantabria, La Rioja, Aragón, Levante, Cataluña y Madrid. También hizo instantáneas durante los dias de permiso que pasó en San Sebastián, Bilbao, Burgos, Vitoria, Zaragoza o Valencia, entre otras ciudades.
     No fue un fotografo de guerra, sino todo lo contrario. Sus fotos están hechas en períodos de inactividad. Su regimiento estuvo dentro de una división de asalto; el objetivo, por lo tanto, no era mantener posiciones en el frente. La localización de las fotos se encuentra en la retaguardia, donde permaneció hasta el momento de entrar en combate.

Tortuosa historia de unas fotos y su autor
(Tomado de Andrea di Michele)

     En 1992 una chica de nombre Samantha Schneider encontró junto a las basuras, en un calle de Vipiteno (Provincia Autónoma de Bolzano, Región de Trentino-Alto Adigio), una caja de madera que contenía paquetes de fotografías. Durante algunos años intentó descubrir el contexto al que pertenecían. Incapaz de ubicarlas en el espacio y en el tiempo, sin reconocer persona alguna, en el 2004 se dirigió al Archivo Provincial de Bolzano, cediendo el fondo fotográfico. Andrea di Michele, doctor en investigación histórica al servicio del archivo, realizó los estudios correspondientes. Los uniformes y distintivos militares le indujeron a pensar que correspondían a la División Littorio del C.T.V. Se puso en contacto con la Asociación Nacional de Combatientes Italianos en España (A.N.C.I.S.). Renzo Lodoli, por aquel tiempo presidente, recordó que había un teniente llamado Gugliemo Sandri que siempre estaba sacando fotos. Para más señas se acordó de que hablaba alemán e incluso llegaron a pedirle que hiciese de intérprete.

     No fue fácil para Andrea di Michele encontrar el pasado de Guglielmo Sandri. Nació como Wilhem Schrefler en Merano el 12 de Febrero de 1905. Por aquel tiempo toda la comarca era territorio austríaco. Finalizada la Gran Guerra (1914-1918) pasaron a incorporarla a Italia.
Monasterio de Santa María de Rioseco
     Wilhem Schrefler quedó huérfano siendo muy joven junto a su hermano Ludwig. Fue acogido por una viuda, teniendo una vida difícil. Posiblemente esto le condujo a ingresar joven en el ejército profesional.
     La llegada del Fascismo en 1922 hizo que estuviesen mal vistos los nombres alemanes en Italia. En 1935 Whilhem cambió su nombre, Guillermo en castellano, por Guglielmo y su apellido Schrefler por Sandri, en honor de un famoso motorista boloñés en aquellos años. Consta que él mismo fue un buen motorista aficionado y perteneció al Club Motorista de Merano.
     Finalizada la Guerra di Spagna  estuvo en Yugoseslavia y norte de África. Durante la II Guerra Mundial fue herido.
     Retirado del ejército, trabajó como guarda en su tierra natal hasta su fallecimiento en 1979.

El legado en las Merindades

     El teniente italiano permaneció en las Merindades unos cuatro meses. Desde un día de Abril de 1937, que no puedo precisar, hasta el 13 de Agosto que partió hacía Soncillo. Fue allí donde hizo las últimas instantáneas de nuestra comarca. A partir del día 15 entró en combate. Las fotos que continúan corresponden a Cantabria.
     Durante todo este período realizó unas 300 fotografías. Algunas fotos que hizo en nuestra tierra son fáciles de identificar. Los perfiles de los montes continúan siendo los mismos, referencia perfectamente válida. También es fácil identificar algunos edificios, especialmente las iglesias. Las vías de comunicación y los pueblos han cambiado mucho.
     Si sumamos todas las fotografías existentes sobre Las Merindades hasta 1937, bien en manos particulares o públicas, es probable que la cifra resultante sea inferior al número de fotografías que realizó este hombre durante los cuatro meses.
Militares italianos en Lastras de Las Eras
     Respecto al tema de sus fotografías, inevitablemente hay algunas que reflejan la vida militar y en las que aparecen personas con uniforme,  pero en general se dedicó a fotografiar lo cotidiano de la vida civil. Fotografió los conventos, iglesias, mansiones señoriales, escudos de piedra, los oficios, el vivir de los humildes moradores de nuestros pueblos. Las fotos que realizó Gugliemo Sandri en las Merindades son un auténtico tesoro cultural.
     Hizo fotos de los pueblos por donde pasó: Medina de Pomar, Quintanilla de Pienza, Tabliega, Cubillos de Losa, Salinas de Rosio, Castrobarto, Lastras de las Eras, Villatarás, Barriga de Losa, Quincoces de Yuso, San Pantaleón de Losa, Villarcayo, Villanueva la Lastra, Bisjueces, Santa Cruz de Andino, La Aldea, Incinillas, Puentedey, Soncillo, Corconte y Frias.
    Tambien fotografió los puentes de: Quincoces de Yuso,
Merindad de Sotoscueva desde los riscos del Ribero
El Ribero de Montija, Quintanilla de Pienza, Los Hozinos, La Horadada, La Blanca en Oña y otros varios de construcción más primitiva en el Valle de Manzanedo.
   Fotografió toda la cordillera que va desde Trespaderne hasta el final del Valle de Manzanedo. Todos los montes que separan Traslaloma y el Valle de Losa del Valle de Mena. Los desfiladeros de Los Hocinos y La Horadada. Los riscos rocosos que separan Traslaloma de la Merindad de Montija, con vistas a Espinosa y la Merindade de Sotoscueva.

Lo que nunca veremos

     Uno de los aspectos mas sorprendentes de este legado fotográfico son aquellas edificaciones abandonadas o inexistentes; en algunos casos "que el progreso se llevó por delante".
     Ya nunca veremos el convento de San Francisco en Medina de Pomar o la mansión de las condesas en su Plaza Mayor.
Salinas de Rosio
     El paisaje artificial que conformaban las salinas en Salinas de Rosio. Se acabaron las eras de sal, las casetas para guardarla y todo lo que rodeaba la explotación de la industria de la sal.
     Nunca veremos la iglesia antigua de Villarcayo, solo quedó la fuente. Tampoco una preciosa plaza en tres alturas.
     Quien sabe si algún día podremos ver la Vilga sin agua. La parte de las tierras de Burgos que inundó el Pantano del Ebro a comienzo de los 50 del pasado siglo.


Iglesia derribada en Villarcayo

     Sólo el tiempo dirá lo que podremos ver del Monasterio medieval de Santa María de Rioseco. Por suerte esto aún está en nuestras manos.

     Todo no pueden ser malas noticias. Quien esto escribe lleva meses intentando hacer las mimas fotos que realizó Guglielmo Sandri para enviarlas al Archivo Provincial de Bolzano y compararlas. La expansión y crecimiento de la vegetación, especialmente encinas, en nuestra comarca es espectacular. En muchos casos ha sido muy difícil realizar fotografías idénticas.